¿Qué suerte! ¿Qué alegría!

 

Qué suerte participar a las fiestas organizadas para celebrar los 60 años de la llegada de las Hijas de Jesús en Honduras! Estoy agradecida a mi provincial que respondió a mis deseos.

Mi tía Gemma Beaulieu fue una de las primeras a llegar a ese país. Es un privilegio para mí celebrar este feliz acontecimiento. Mi tía Rita pasó también 38 años en Honduras. Viajar con Rose-Aimée y cinco hermanas de Trois-Rivières fue otra suerte. La mayoría habla en español, lo que me ayudará…

La fiesta empieza donde las Mensajeras de la Inmaculada que nos ofrecen una cena de acojida y una noche conmemorativa de los acontecimientos que han marcado ese período. Hermana Thérèse Normand es elegida reina entre las nueve «Miss» presentadas de manera muy original.

El día siguiente, la fiesta continúa con la misa celebrada en la catedral de Choluteca. Varios objetos significativos son presentados en la procesión de ofertorio. Monseñor Charbonneau rinde un homenaje a todas las hermanas Hijas de Jesús que han trabajado en Honduras a lo largo de esos 60 años. Reconoce que estamos recogiendo los frutos de esta presencia, particularmente la fundación de una nueva Congregación religiosa ( mi tía es la fundadora). Las fiestas continúan en la casa de las Hermanas Hijas de Jesús. Después de la salida de los invitados, celebramos entre nosotras con una deliciosa comida seguida de una agradable noche: bailes, cantos, y juego de marionetas nos diviertan. El día siguiente, lo pasamos en el mar. ¿Qué bueno bañarse en las aguas calientes del Pacífico!

Sigo mi estadía donde las Mensajeras rezando en la tumba de mi querida tía. Mi corazón y mis entrañas se llenan de emoción… Visito el Colegio Santa Maria Goreti, primera escuela donde han trabajado nuestras hermanas.

Voy también a San Marcos, donde mi tía Rita pasó muchos años. La gente la recuerda con cariño. Después, visito algunas comunidades de las Mensajeras donde se encuentran huellas de mi madrina. En el noviciado, vivo emociones de alegría y felicidad en el cuarto de mi tía donde se han conservado muchas cosas de sus pertenencias. Las mensajeras me colmen de cariño y atenciones, me ofrecen regalos. Muchas me tocan las manos y el pelo diciendo que eso les recuerda su fondadora. Me enseñan un canto que han compuesto en su honor. Parece que mi presencía es para ellas como una visita de mi tía.

A la hora de vuelta, me acompañan hacia Tegucigalpa. En el camino visitamos dos de sus casas y paramos en la basílica de la Virgen de Suyapa para rezar antes de llegar a la casa de las Hijas de Jesús.

Las Mensajeras son 38 hermanas. Tienen novicias y postulantes. Estoy muy contenta de conocerlas y además muy contenta de conocer a las jóvenes Hijas de Jesús de Honduras, de Chile y de Colombia.

Muchas gracias a las hermanas de Honduras que me recibieron con tanto cariño. Gracias especialmente a las Hermanas Gelsomina y Deysi quienes han organizado fiestas, recepciones, viajes durante mi estadía.

Mi corazón está lleno de alegría.

Ursule Beaulieu, f.J. Rimousky, Canada

 

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