El amor no tiene edad, no tiene frontera (continuación)

Hace algunos meses pareció, en el sitio Web de las Hijas de Jesús, este texto de Hna Cecilia. Varias personas nos dijeron haber sido impactadas por el testimonio de nuestra hermana acerca de su relación de amistad con su amigo prisionero.

 

Después de compartir con Hna Cecilia hemos pensado que les gustaría saber más sobre el seguimiento de esta bella historia de amistad que continúa donde:

 

  • La escucha
  • El amor
  • El saber reconocer al otro

 

han producido un verdadero milagro en el cambio de la vida de ese hombre.

 

Hoy, para este hombre, Hna Cecilia es “el más bello regalo que ha recibido de Dios”. Gracias al ella, él tomó conciencia de lo importante que es como ser humano. A pesar de todas sus tonterías pasadas, es posible para él seguir adelante. Este encuentro con Hna Cecilia le ha permitido ir hacia el futuro con confianza: los sufrimientos que ha vivido durante su infancia y su adolescencia son responsables del hombre que llegó a ser a causa de toda esta falta de amor que tanto necesitaba.

 

Su correspondencia lo cambió totalmente. La aceptación de abrirse a otros en sus terapias lo lleva ahora a ser el mismo, testigo y soporte para los demás mostrando que pueden avanzar en la vida poco importan las situaciones vividas. Les invita a orar con su corazón puesel Señor es ternura y piedad” y les ama!

Un recuerdo

Antes de su terapia, él no quería ni ver ni saber de su familia. Tenía demasiada vergüenza. Un día sus responsables le ofrecieron la posibilidad de entrar en contacto con unos miembros de su familia. Se acordó de una prima de trece años que le había dicho: “me encargaré de ti cuando tenga mi casa”. Es ella que él quería ver primero. Nunca la olvidó.

 

El encuentro se realizó y fue un éxito. Esta primera visita, a pesar de la muy grande distancia, le mostró que era querido por sus primos y primas.

 

La vida continúa

Ha seguido los consejos de sus agentes y ha pedido ser transferido a otra cárcel más cercana de su casa para recibir más fácilmente la visita de su familia. Las autoridades le consiguieron este permiso. Será trasladado dentro de poco a su nueva cárcel. Si continúa de progresar, tendrá derecho sin tardar, a una liberación condicional. Actualmente, ahí donde está, puede trabajar en la cocina, en el comedor. Encuentra normal poder hacer hago útil a su alrededor.

 

Cómo ha cambiado ese hombre!

Ahora continúa su camino con un corazón lleno de gratitud para con Dios por el bello regalo que le ha dado en la persona de Hna Cecilia. Espera guardarla, como amiga, por mucho tiempo.

Jeannine D’Amours et Cécile Lavoie, FJ, Rimouski, Canadá

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