¡Celebrando una vida centenaria!

 

Celebrar y seguir las reglas durante una pandemia requiere ingenio. Las Hermanas de Notre-Dame du Rosaire de Trois-Rivières (Quebec) asumieron el reto de ayudar a la Hermana Marie-Jeanne Adam hj a celebrar su centenario.

 

 

Sr Marie-Jeanne reçoit un bouquet de fleurs de la Réginaleebouquet de fleurs de la Provi

Celebrar un cumpleaños es siempre un tiempo de alegría, de fraternidad, de Acción de Gracias. Pero acroter los 100 años de una de nuestras Hermanas fue un honor lleno de gratitud por nosotros.

 

¡Es fiesta en el Oasis!

 

 

 

 

 

El 27 de febrero tuvimos la extraordinaria oportunidad de reunirnos alrededor de nuestra querida Hermana Marie-Jeanne Adam. ¡Fue todo un reto en estos tiempos de pandemia! Era imposible reunir a todas las Hermanas y los miembros de su familia no podían estar presentes.

 

 

Después de unas consultas, se nos permitió llevar a la Hermana Marie-Jeanne a la sala comunitaria. Es con alegría que acogimos a nuestra Regional, Hermana Monique Brûlé, a la Hermana Suzanne Adam, hermana de Marie-Jeanne, el equipo responsable de los Cuidados de Salud y algunas Hermanas con una misión cerca de nuestras Hermanas enfermas.

 

 

El amor hace milagros

 

En este hermoso sábado de descanso, nos sorprendió ver llegar la Directora General de los Cuidados de Salud, Nancy Le Brasseur y el Señor Guy Pagé, Dirrector General de la Residencia. Fue de un solo coro que ofrecimos nuestros deseos de cumpleaños a la centenaria.

 

¡La gracia del crecimiento!

 

Les soeurs font un toast à Sr Marie-Jeann

 

Tener 100 años es celebrar la vida y nuestra Hermana Marie-Jeanne disfruta de esta gracia. Su vida de ayer, con la riqueza de la época en la que vino a deleitar a sus padres. La vida se hoy igual de rica, pero radiante de una profundidad adquirida a lo largo de su historia. Cuando miramos a Marie-Jeanne, vemos la belleza del envejecimiento. Su sonrisa nos atrae y nos hace pensar a una vida interior que ha florecido con el tiempo.

 

Acción de gracias

 

Juntos dimos gracias al Señor por la vida de María Jeanne. Su misión se ha realizada con jóvenes en la educación, así como en diversos servicios comunitarios.

 

El encuentro se terminó con la Ave María de Schubert interpretada en la flauta travesera por la Hermana Thérèse Normand y acompañada en la guitarra por la Hermana Gisèle Lacerte.

 

 

 

 

Feliz de haber logrado hacer circular la vida

y haber apoyado la fraternidad.

 

Hna Gisèle Lacerte hj,

Superiora de la comunidad

de Nuestra Señora del Rosario en el Oasis,

Quebec, Canadá

1 Comentario

  1. Felicitaciones por ese ingenio para celebrar la vida, para generar encuentros de vida en medio de lo incomodo que se volvieron a causa de la pandemia. Gracias Giselle por hacer circular la vida!

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