Una secunda Pascua confinada

 

 

Hna Mary Clare, en comunidad en Westgate, Inglaterra, cuenta cómo encontró al Señor resucitado cerca de su casa a la orilla del mar.

 

Westgate-on-Sea se despierta

 

Croix de bois drapée de tissu blanc dans le jardin de l'église anglicane

Un año después del primer confinamiento del 2020, el Reino Unido ¡se despierta de nuevo! En Abril pasado, había hecho mi propia procesión de testimonio del Viernes Santo, totalmente sola, para buscar signos de esperanza. Para mi gran sorpresa, los encontré en la vitrina de una tienda. Este año, era todavía diferente. Me puse en camino pensando que la gente había fallecido a causa de la pandemia.

 

Para mi gran sorpresa, la parroquia local anglicana había encontrado una gran cruz de madera escondida en sus locales. Los feligreses la limpiaron y la ubicaron al exterior en el jardín para que sea vista por todos los que pasaban por allá yendo a la farmacia o al correo.

 

 

Revistan el vestido de la vida nueva

 

 

Unas mujeres jubiladas del barrio habían tejido unos gorros de Pascua para los buzones de correo – añadieron color y alegría en las calles, aunque el viento del mar los sacudió un poco. Los gorros de Pascua hacen parte de la tradición cristiana que consiste en llevar algo nuevo, para estar en armonía con la renovación del año como también con la promesa de renovación espiritual y de redención.

 

 

 

 

“Si veo por mí misma”

 

Aunque haya encontrado algunos signos de esperanza, estaba todavía un poco como Santo Thomas en el evangelio de San Juan – necesitaba ver por mí misma…

 

curé de la paroisse prononçant son homélie de Pâques

La homilía que escuché el domingo de Pascua en la misa televisada de Ilford me incitó a salir y buscar de nuevo a Cristo Resucitado. El párroco nos dejó con una pregunta: “¿Dónde está su Galilea?” San Marcos, en su evangelio, nos cuenta que el ángel dijo a los que habían llegado temprano al sepulcro el domingo por la mañana, que iban a encontrar a Jesús en Galilea.

 

El Padre Andrew nos pidió reflexionar sobre el lugar dónde se encontraría nuestra Galilea una vez el confinamiento terminado. ¿Quién nos gustaría encontrar ahí? Si quisiéramos que fueran los que nos harían sentirnos más vivos después de semanas pasadas en la casa, ¡entonces es dónde estos amigos que encontraríamos al Señor Resucitado!

 

“Se les adelanta camino a Galilea”

 

une bannière attachée à un banc accueillant les gens de retour

Con estas palabras que resonaban en mi espíritu, me fui a lo largo del paseo ¡para encontrar al Señor Resucitado! Ahí encontré a dos hombres jubilados que fabricaban una barandilla hacia la casita-refugio de playa. Hacían eso para hacer accesible el techo del refugio para los visitantes de Westgate y para darles la oportunidad de contemplar el mar bajo el sol.

 

Vue de l'intérieur de l'abri couvert de peintures

Los hombres me dijeron que la Alcadía había pagado el material, pero que ellos ofrecían sus servicios gratuitamente. Habían estimado también que el refugio tenía una apariencia triste y necesitaba un poco de amor. Proporcionaron unos pedazos de madera para que la gente, jóvenes y ancianos, puedan llevarlos a su casa. La idea era de adornarlos en su casa, después traerlos para que los hombres monten las obras de arte así realizadas. Por consiguiente, el refugio es a partir de ahora un lugar acogedor, lleno de pinturas coloreadas de puestas del sol, de obras de arte abstractas o garabatos sencillos.

 

Fui tocada por una obra que nos invitaba a construir un arco de bondad cumpliendo un Act de Random Kindness (un acto de bondad aleatorio) cada día.

 

 

 

 

Cerca del refugio se encuentra una glorieta que ofrece bebidas y comida para llevar. Durante los meses de invierno, no hay dónde sentarse, entonces los hombres fabricaron asientos de lámina, para la pared al lado. Como las láminas son espaciadas de 2 metros, pueden todavía respetar la distanciación social.

 

Mirando de nuevo en el refugio, vi que los dos hombres querían hacer un camino adaptado a las sillas de ruedas a través de la grama del lado de la carretera hasta la barandilla. Esto va costar 800 libras esterlinas. Tenían ya 250 libras esterlinas en mano pero pedían donaciones para colmar la diferencia. Como la Provincia inglesa había recibido un legado muy generoso con fines caritativos, pensé que era un proyecto al que podíamos hacer un don.

 

“Hemos visto al Señor”

ó

Me pregunté qué podríamos añadir a la galería de arte del refugio y la video de la Hermana Margaret Devine, “Habatación con vista”, del año pasado me vino a la mente. Sus reflexiones sobre la experiencia del confinamiento, como también las fotos que los acompañan, serán adaptadas y plastificadas para hacerlas “resistentes al mar”.

 

 

 

 

Volviendo a mi casa, encontré a una pareja que empujaba a su hijo de 19 años fuertemente discapacitado, en una silla de ruedas especial. Vienen a menudo a Westgate, pues en el verano, hay una silla de ruedas especial que permite a las personas discapacitadas entrar en el mar. Sumergido en el mar, llega a ser una persona diferente. He transmitido la buena noticia del camino a través de la hierba. Esto les levantó la moral y les dio algo que esperar con impaciencia, la próxima vez que vendrán.

 

¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!

 

Por mi parte, había encontrado al Señor en el transcurso de un sencillo paseo de diez minutos, a la orilla del mar y sentía que había un signo de esperanza.

 

¡Aleluya! ¡El Señor resucitó!

 

 

Hna Mary Clare Mason hj

Westgate-on-Sea, Inglaterra

 

 

 

 

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