Una experiencia espiritual

El Martes 15 de Octubre por la noche, en la fiesta de Santa Teresa de Ávila, nuestra hermana Irène Foley nos dejó rápidamente ; yo estaba con ella en sus últimos momentos de vida.

 

Esa noche, me preparaba para mirar una buena película, cuando una hermana viene para pedirme ir a la emergencia con Irène que no estaba bien. Yo no estaba de guardia. Estaba cansada ese día. Mi primer movimiento fue decirme : « Oh no, no esta noche ! » En seguida recapacité diciéndome : « Hay que ir con disponibilidad.»

Llego cerca del cuarto de la hermana ; los caballeros de la ambulancia ya estaban ahí ; Irène salió de su cuarto lúcida pero cansada bromeando « Hay mucha bella gente esta noche ! »

Una salida precipitada.

Salimos ya hacia el hospital. LLegando allá, el caballero de la ambulancia me dice: « Pidió ella que no se la reanime ? Tiene un papel firmado ? » Le pregunto : « Es tan grave que eso ? » El añade « ella hizo un paro cardíaco en la ambulancia .» Le digo que voy a llamar a la responsable.

 

« Gracias por estar aquí ».

 

Llega en ese momento, una doctora, de unos trenta años, que me dice estas sencillas palabras «Estoy tan contenta que usted esté acá ; cuando uno está frente a la muerte, es tan importante de no encontrarse solo ». Ella añade « Venga cerca de ella, está viviendo sus últimos momentos ». Y yo, diciéndome interiormente « Señor, no soy capaz de vivir eso… No estoy lista. » Entonces, la doctora me toma del brazo y me acompaña a la camilla donde estaba Sor Irène.

 

Una oración juntas.

Me acerco cuidadosamente, tomo la mano de nuestra hermana, le acaricio la frente y le digo « Irène, yo estoy aquí, soy Agnès, vamos a orar juntas ». Rezo con y para ella unos « Ave María », un « Padre Nuestro » ; sus ojos parpadean, está todavía con nosotros. Dos-tres minutos después, cierra los ojos, y la doctora que estaba ahí a mi lado me dice :

« Ya se acabó… », y ella añade « Estoy tan contenta que usted haya podido estar ahí en los últimos momentos de la hermana ».

 

Esta doctora, y Sor Irène, no venían de abrirme un poco más a lo que hace el corazón de mi ser profundo?

 

 

 

Una experiencia fuerte vivida en la fe.

He vivido en ese momento como una experiencia espiritual pues nunca había estado al lado de una persona que vivía los últimos instantes de su vida. El Señor pasó por el brazo de esta doctora que me llevó cerca de la hermana que vivía sus últimos momentos.

 

Una humanidad a la dimensión del Corazón de Dios.

 

Fui conmovida por la gran humanidad de esta doctora por acompañar a Sor Irène y al entorno, en este caso, yo. Una humanidad, una atención, un respeto, de la compasión. Sí, esta mujer ha « honrado la Humanidad del Hijo de Dios », según el carisma de las Hijas de Jesús, sin saberlo, y sin saber todo el bien que había hecho, esa noche.

 

Unos signos de Resurrección.

« En verdad, les digo : Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo ; pero si muere, da mucho fruto. » Juan 12, 24 Sí, el grano de trigo caído en tierra da frutos de Resurrección cuando la humanidad está en el corazón de un trabajo, de un servicio.

Sor Agnès, fj, Trois-Rivières, Canadá

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