La hermana Viviana Ferero Angulo hj, nos narra como el Aliento del Espíritu tocó a las Hermanas y Asociado(a)s de Colombia mientras ellos festejan los 190 años de fundación de la Congregación.
Celebrar nuestro aniversario 190 años como Hijas de Jesús de Kermaria fue una oportunidad para reafirmar la vida de comunidad como signo profético hoy. Reunidos en Colombia, las hermanas, Asociados y Asociadas, celebramos la fundación de la primera comunidad Hijas de Jesús de Kermaria en Bignan, Francia.

Hicimos memoria agradecida de los signos de la Presencia De Dios
en la misión confiada de humanizar a la manera de Jesús hoy.
Encuentro regional

Los encuentros de Región son una gracia para fortalecer nuestro sentido de unidad y de pertenencia al Cuerpo Congregación, pero esta vez fue una gracia especial ya que nos dejamos sorprender por la “Ruah”, o aliento del espíritu, manifestada en tres momentos del encuentro. El primero fue en la elaboración del Camino simbólico que se construyó en el momento de la oración. El camino estaba allí con un par de símbolos centrales: Las actas, la fuente de Agua Viva, la Luz de Cristo Resucitado, era un camino simple pero sugerente.
Poco a poco cuando cada comunidad comparte los signos de la presencia de Dios en su comunidad y lo simboliza en el camino, este se va llenando de sentido. Nos alegra el corazón al escuchar cantos que nos identifican, salmos, alabanzas, textos de Palabra hecha carne, la regla de vida con la que se expresa nuestra referencia a ella por amor y libre elección.


Nos alegran los rostros, las experiencias y nos conmueve los obstáculos que hay en el camino, pero que incluso estos nos han hecho fortalecer nuestra identidad consagrada, creativa, resiliente y carismática. El camino queda abierto al horizonte con fe y confianza.
Dinámica de reflexión
El segundo momento en que la Ruah Divina nos sorprendió fue en la dinámica reflexiva entorno a un texto inspirador que el Consejo Regional nos propuso para orar y reflexionar. El compartir revitaliza nuestra apuesta comunitaria, signo profético en este contexto global de guerra fragmentada. Sentimos una invitación a seguir caminando; como lo dice nuestros escritos fundacionales, “Echar juntas la misma suerte”. Esta fue la experiencia de las cinco primeras Hijas de Jesús. Toda vía, hoy reunidas en comunidades pequeñas en el nombre de Jesús, nos dejamos mover por su amor en cada acontecimiento y juntas vamos creciendo en humanidad para servir y amar.

Sorprende Presencia de Dios
Y el tercer momento colectivo en que sentimos que la presencia de la Ruah nos sorprendió es la representación artística de la historia fundacional en sus orígenes a través de una obra de teatro que prepararon los asociados y la Hna. Esperanza, quien le encanta el tema artístico y lo hace muy bien. Todo nos sorprendió gratamente.
La obra de teatro fue un encarnar la vida de los y las fundadores y fundadoras. Veíamos la audacia de Perrine Samson, la ternura de madre san Carlos para con sus hermanas, su arduo trabajo, las luchas y audacia del padre Noury y padre Coeffic. Cada detalle en los trajes, maquillajes, utensilios y de más nos permitieron ir al contexto socio político y religioso de nuestros orígenes, contexto de revolución que vivan nuestros fundadores. Entre risas y comentarios gozamos este Volver a las fuentes.

Fue una celebración sinodal, cada uno expresó y aportó a la celebración desde lo mejor de sí, nos escuchamos sin prevención, con respeto y apertura sintiendo que caminamos juntas, construimos juntas y juntos esta historia. Nos ponemos en manos de nuestro Protector San José quien vela por nosotras y no se cansa en estos 190 años de sorprendernos con su silencio fecundo y su cuidado de la vida.
Gracias por tanto a cada hermana
que ha pasado haciendo el bien,
desapropiándose de sí y sembrando semillas
que sí que han germinado y dado fruto.
Hna Viviana Carolina Forero Angulo, hj
Bogotá, Colombia

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