Sor Anne-Marie Monneraye falleció el sábado 13 de septiembre de 2025. Desde 2017 prestaba servicio al Cuerpo Congregacional como Ecónoma General. Sor Patricia Guillet, Superiora General de la Congregación de las Hijas de Jesús, le rindió homenaje durante la celebración del funeral.
«Hablo ahora en nombre del Consejo General y de toda la Congregación. En 2017, Anne-Marie aceptó ponerse al servicio de todo el Cuerpo respondiendo a la llamada para ser Ecónoma general. En un artículo que había preparado hace unas semanas para el próximo boletín de Liaison, escribía que había aceptado esta misión «con aprensión ante los retos que supone el servicio». Anne-Marie nos deja el testimonio de un servicio vivido hasta el final con competencia, con gran humildad y buscando vivir lo mejor posible las colaboraciones, en particular la de su adjunta, la Sra. Marie-Anne Charre, contable asistente de gestión.
Gracias
Gracias, Señor, por haber puesto a Anne-Marie en nuestro camino para recordarnos regularmente en el Consejo, en los diferentes encuentros internacionales, que la economía debe estar siempre al servicio del carisma y de la misión, según las últimas orientaciones del Dicasterio de la Vida Consagrada.
Gracias, Señor, por haber puesto en el corazón de Anne-Marie un profundo deseo de vivir una sana interdependencia entre las diferentes entidades de la Congregación, velando por el intercambio financiero y la solidaridad en diferentes aspectos. Gracias, Señor, por el acompañamiento que Anne-Marie asumió valientemente, en nombre de la Congregación, ante la CEI (Comisión Económica Internacional), la Fundación St Joseph de Kermaria y la SIDI (Solidaridad Internacional para el Desarrollo y la Inversión), refiriéndose a menudo a las palabras de Pierre Noury: «Los bienes que Dios os ha dado no son solo para vosotros. Sin duda, sois libres de tomar lo que necesitéis, pero el resto debe compartirse con los pobres».

Por último, gracias, Señor, por haber permitido que Anne-Marie pasara el testigo a la hermana Hélène, aunque fuera en su habitación y no en su despacho, como ella hubiera deseado.
Dios nuestro Padre, has acogido a Anne-Marie pocos días después del aniversario de la muerte de nuestra fundadora, la Madre Santa Ángela. Durante su última misión, como seguramente a lo largo de toda su vida, perpetuó los valores que nos dejó Perrine Samson: la humildad, la sencillez, el silencio, el valor, valores que tienen su origen en ti, Dios amor.
Señor, por intercesión de todos los santos y santas, de los que Anne-Marie forma ahora parte, concédenos la gracia de cuidar lo que se nos ha confiado, comprometiéndonos, como lo hizo Anne-Marie, a ser «administradores prudentes y fieles».
Palabras de la hermana Patricia Guillet, Superiora General de las Hijas de Jesús,
recogidas por la hermana Agnès Miquel, Pontivy, Francia.

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