Con nuestras hermanas mayores

 

Hermana Maryvonne Gru nos comparte la experiencia que vivió durante 7 semanas por motivos de salud, en la comunidad de las hermanas mayores en Kermaría.


“Fue una experiencia novedosa e inesperada por mí… He podido sentir cómo la comunidad está viva, a pesar de la edad avanzada de sus miembros. La oración de Laudes en común hace entrar a la alabanza, sin que las hermanas se olviden de confiar al Señor las intenciones del mundo y de la Iglesia que ellas conocen por los medios de comunicación. La lectura de la Regla de Vida, a lo largo de ese año, permite de actualizarla en su vida de hoy…

¡Cuántos pequeños gestos de atención viviendo de unas y otras, de los cuales fui testigo!… Mucha serenidad también, a pesar de las fragilidades debidas a la edad y que van creciendo… Se les ayuda bien a las hermanas en su vida cotidiana: hay varias personas que enumerar,

  • las responsables cuidan de cada una de ellas y aseguran el lazo con la familia, – trabajo de acompañamiento muy pesado, en consideración de su número;

 

  • las hermanas voluntarias de las comunidades vecinas prestan múltiples servicios: hacer las camas, cambiar las sábanas, llenar los jarros de agua…

 

  • un personal competente que asegura el servicio en los dormitorios y los comedores;

 

  • la enfermera cuida de la salud de cada una y asegura el lazo con los médicos. En su ausencia, unas hermanas enfermeras que jubilaron toman el relevo;

 

  • la animadora propone varias actividades cada día de la semana: cantos, bricolaje, gimnasia suave, paseos en el parque, preparación de comidas y degustación, ejercicios variados para mantener la memoria y a veces proyección de una película en la sala de Locminé, para algunas más autónomas…

Los aniversarios y las fiestas de nuestra Congregación se recalcan el mismo día, por supuesto y, el último domingo de cada mes, se ofrece el aperitivo al principio del almuerzo…

Agradezco al Seños por ese tiempo que no había previsto pero que viví con nuestras hermanas mayores. Guardo a las hermanas de esa comunidad en mi oración de cada día: es mi manera de decirles un cálido “GRACIAS”.

Queridas hermanas de “Pierre Noury”, cuando pasen por la sala de Acogida, ¡les prometo un saludito especial!

Maryvonne GRU

 

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