Lo imprevisto que trastorna mi ritmo cotidiano

 

 

La Hermana, Lilianne McGraw, de New Brunswick, Canadá, comparte cómo la experiencia del cáncer la ha llenado de gratitud por el precioso don de la vida.

 

 

En enero de 2017, tuve que poner “sobre pausa” mis compromisos tras el descubrimiento del cáncer. El linfoma no Hodgkinieno había estado comiendo mis energías ya desde algún tiempo. Sin saberlo, continuaba el trabajo pastoral, pero con menos energía.

 

 

 

El flechazo

 

¡El veredicto se presenta! Linfoma agresivo en la etapa 3b. Durante el primer encuentro con el oncólogo mi expresión espontánea fue ‘Sea vivo o sea muero…’ Para mí, un momento de incertidumbre para los próximos días…!

 

Pero una luz sale después de la palabra del oncólogo. El me asegura poder curar la forma agresiva y poner la forma lenta (indolente) a dormir….Entonces con valor, comienzo 6 series de tratamientos de quimioterapia de enero a mayo. Y luego, durante dos años, tratamientos de mantenimiento cada 3 meses. Increíble, como el cuerpo puede recibir tanto sin dejar demasiadas secuelas.

 

La vida se reanuda

 

En el otoño de 2017, impulsada por la gratitud y el deseo de las reuniones, pude reanudar los compromisos dejados sobre pausa.

 

 

Hoy en día, todavía me presento a oncología cada 5 o 6 meses. Pero todo está bien. ¡Gracias a Dios!

 

Pienso que cualquier prueba provoca un cambio en nuestra vida personal. Es una forma de vivir el misterio pascual. Una mirada nueva sobre la vida me hace apreciar más lo que se nos da de forma gratuita. La vida en todas sus formas es un don para ser saboreado y respetado. ¡Saber dar las gracias!

 

Un nuevo look

 

Los acontecimientos me hablan más. Los signos de la presencia de Dios, más palpables. Durante las citas en oncología, pude percibir un ministerio de sanación en acción, por el personal de atención médica. Sí, es Dios quien continúa su obra. Como lo expresan las Actas del Capítulo 2016, p.11, estamos llamadas a «reconocer la presencia activa de Dios donde no se lo espera». Una escucha más atenta a lo que está viviendo me lleva a descubrir más los signos de su presencia activa en los más pequeños gestos.

 

 

Dar al siguiente

 

Qué hermosos testimonios de parte del personal. Una calidad de atención, bondad, escucha, mirada hacia todas las personas vulnerables. .

 

Estas imágenes permanecen grabadas en mí. Y me invitan a proseguir por este camino de humanidad y de humanización. Dar al siguiente después haber recibido.

 

 

Hna Lilianne McGraw hj

Moncton New Brunswick, Canadá

 

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