EN ESTE TIEMPO DE ADVIENTO 2014,
ACOGEMOS LA BENEVOLENCIA DE JESÚS

bras sur épauleLa benevolencia es el cariño que desea la felicidad y el bien del próximo.
¿Quién fue el primero a preocuparse de la persona necesitada?

Sin duda, nuestro Jesús compasivo.


Veamos un poco lo que hizo con la gente de su tiempo

A Zaqueo dijo: «Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa.» (Lc 5,19)
Al ciego de Jérico dijo: » ¿Qué quieres que te haga? (Lc 18,41)
A Lázaro dijo: «Lázaro, sal afuera» (Jn 11, 43
A la mujer adúltera dijo: » Ve y adelante, no peca más.» (Jn 8,11b)

¡Qué benevolencía!

Más cerca de nosotras

Madre Teresa la mujer que pasó su vida cuidando los moribundos, los leprosos…
Jean Vanier que se entregó por los minusválidos, los sin voz, los pobres.
El Papa Francisco, Papa de la benevolencia, humilde, sencillo y tranparente.

¡Qué benevolencía!

Y todavía más cerca

Yo, tú, nosotras, Hijas de Jesús, de la Vice-Provincía de Rimouski (Canadá), ¿para quien reservamos nuestra benevolencía?

Personalmente o comunitariamente, abremos los ojos, miramos la miseria, los sin techo, las víctimas de violencia, los despojados, los mártires en país de guerra: (Siria, Irak, Jerusalén…)

Por suerte Dios está presente en la vida de cada uno. «Pero, tú ves las penas y desgracías , tú los miras y los tomas en tus manos. El débil se encomienda a tí. Ps 9b (14).

Quedemos despiertas y teniendo en cuenta la benevolencia del Padre .

Gracias Señor por abrir en grande nuestros corazones para ver lejos y descubrir las necesidades de los demás.

Desde algún tiempo, tenemos muchas ocasiones para manifestar nuestra benevolencia por nuestras Hermanas que viven, o un accidente, o una grave enfermedad que desbarató su vida. Una palabra reconfortante, una sonrisa, una mirada de compasión es poco y es mucho para quien sufre en silencio. Este poco podría transformar y dar nueva vida.

Crecer juntas en el respeto, la compasión, y los signos de Dios es la manera de ponernos en el camino de la humanidad y humanización en pos de Jesús quien es nuestro gran compasivo.

Hna Lina Cyr, h.j., Vice-provincia de Rimouski (Canadá)

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