En la Residencia Lokia en Trois-Rivières, Canadá, nuestra superiora, la Hermana Gisèle Lacerte, nos ofreció unas hojas de reflexión inspiradas en el libro «A las puertas de la noche», específicamente en la sección sobre «Envejecer con esplendor» (Dolores Aleisandre).
¡Acogida!

Viví este camino como un regalo de crecimiento espiritual. Lo que llamamos «los años dorados» a veces me parece bastante poco interesante… Pero me di cuenta de que me concentro más en lo que pierdo y olvido lo que no se pierde… Sí, mi cuerpo pierde su valor y belleza física, ¡pero lo que se pierde por fuera se gana completamente por dentro!
La mirada

Jesús dice: «Atrévete a esperar lo que parece imposible». Para que Jesús pueda actuar, debo entregar no solo lo que poseo, sino sobre todo, quién soy. Ante las despossessiones tengo siempre la opción de vivir en la amargura y la nostalgia o de confiar en Aquel que me amó primer. Sumergirme en la esperanza de Aquel que guardó lo mejor vino para el final. Elegir prepararme para el encuentro con Aquel que espera de mi que confianza y gratitud.
Los Cinturones
Ya sea en un avión o en un coche, nos abrochamos los cinturones de seguridad. Entonces, ¿Cuáles son los cinturones que retienen en una etapa anterior? He notado algunas cinturones:una pérdida de energía y concentración, la ansiedad de realizar que cada parte de mi cuerpo, a su vez, se vuelve menos funcional, etc.
Y el estrés de esperar indefinidamente atención médica, tal vez incluso de no tener un médico. Jesús no elimina nuestros miedos, pero los vive con nosotros. Nos dice: «Adéntrense en lo profundo». «Yo estoy con ustedes todas los dîas». Mateo 28,20 «Mi poder se realiza en la debilidad. ¡Mi gracia te basta!» 2 Corintios 12:9

Liberación

Cuando me abandono en las manos de Jesús, él me afloja los cinturones, pero a veces…yo los aprieto de nuevo… Cuando acepto el inevitable desgaste de mi cuerpo, apoyándome en Aquel que es mi Roca y mi Tesoro, entonces mi corazón respira serenidad. Salmo 73:23-26
“Mis días están en tu mano.” Salmo 31:15
Las vendas

“Cada día tiene bastante con sus propios problemas”…
Yo diría: “En cada momento, aceptemos avanzar hacia el nuevo día, hacia el momento presente, incluso si viene acompañado de los dolores del parto.
Ante la decrepitud de nuestros cuerpos, de nuestras vidas,experimentamos miedos y ansiedades.
Salgamos de nuestra zona de confort. Démosle a Dios un cheque en blanco para el futuro que él sostiene en su mano tranquilizadora.
Al igual que Lázaro, atado hasta su muerte, ciertas vendas me impiden avanzar e incluso respirar: fragilidad física, soledad, deterioro cerebral, etc. Escuchemos a Jesús decir: «Quítense las vendas». Y Jesús añade: «¡Vayan, su fe los ha salvado!» Lucas 7:50.
¡Cuántas aprensiones han dado paso a una realidad sorprendente, completamente diferente de lo que habíamos imaginado!
Jesús nos envía,Incluso hoy, acercándonos a Él. Él nunca se impone, sino que llama suavemente a la puerta de nuestros corazones. Apocalipsis 3:20. El amor necesita ser amado por sí mismo.
Ejercicio práctico

“Aprendemos haciendo”. Se invitó a cada persona a escribir una pérdida o un miedo en una tira de papel, y estas se colocaron al azar en una cesta.
Para crear una atmósfera de introspección, escuchamos una canción de Robert Lebel, de la cual se extraen los siguientes fragmentos:
“Con suavidad, tómate el tiempo para viajar a la tierra interior y beber de la fuente del corazón… Recoge respetuosamente lo que es bello… Detente cuando el otro tenga hambre… Fija tu corazón en el infinito”.
Luego alguien leyó las tiras en voz alta. Estas expresiones de nuestras necesidades, recibidas en una atmósfera de acogida y de gran respeto, nos acercaron unos a otros. “La verdad os hará libres”. Juan 8:32
La Vida en abundancia
¿Creo realmente que Jesús está con nosotros todos los días?
Depende enteramente de nosotros decidir dar crédito a la fe. Esta fe que nos asegura que Alguien está a nuestro lado para apoyarnos en medio de las dificultades de la vida.

La fe en el Señor resuscitado es la fuente de seguridad que disipa nuestros temores. Los cinturones y vendajes representan las aberturas por las que Jesús entra en nuestro santuario interior.
¡Que el poder de la Resurrección nos llene! Filipenses 3:10.
Gracias a la Hermana Gisèle por este camino espiritual que reconforta a la hermandad y reaviva nuestro deseo de cuidar toda vida.
Hermana Angèle Lépine hj
Trois-Rivières, Canada

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