Una estancia familiar en la Casa Madre

Por primera vez, desde mi salida del noviciado, he vivido un largo tiempo en Kermaria, por razones de salud. Les comparto algunos descubrimientos o convicciones reafirmadas.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

A mi llegada de Camerún, donde vivo con jóvenes hermanas africanas y donde la mayoría de la población es joven, me encontré con una realidad muy real de hoy en Francia, la de el envejecimiento . Vivir en la casa San José al cotidiano con hermanas de edad, me permite tomar conciencia de lo que me espera en un futuro cercano.

Kermaria : lugar donde se vive el amor fraterno

Cuidar la persona enferma, atender la que se cayó y quizas se fracturó, escuchar la que necesita hablar, dar el brazo para caminar juntas, ofrecer el bastón o el andador, empujar la silla de ruedas, visitar a la que no puede salir o vive en la Sagrada Familia, acompañar otra al médico, animar una actividad con un grupo, favorecer la acogida de cada una, salir de su comunidad para dar servicio a Kermaria, ejercitarse a la paciencia y empezar de nuevo cada día: ¡cuantos gestos ordinarios, cumplidos con amor!

Me gustó la expresión «festival de los bastones» escuchada en el claustro a ciertas horas. Yo también he contribuyido a ese festival.

Kermaria : lugar de acogida, de recogimiento, de oracion

Lugar de acogida, no solamente para Hijas de Jesús sino para varios grupos del sector o de la diócesis quienes vienen para reuniones. Es un lugar de recogimiento y de oración donde mucha gente llegan para rezar a San José, en el oratorio o en la capilla. Cada miércoles, la comunidad lleva en la oración las intenciones confiadas a San José. La presencia del cementario nos recuerda que nuestra vida es un paso en la tierra y nos pone en comunión con todas nuestras hermanas que nos precedieron.

Kermaria : lugar de trabajo

Encontré empleados felices de ejercer, entre hermanas, su profesión en Kermaria. Se aprende a conocer y apreciarse mutuamente. Fuí testiga de la atención de ellos para cada una y personalmente he beneficiado del servicio de algunos.

Gracias a los jardineros que mantienen muy bien los lugares, es una alegría y un descanso pasear en medio de los jardines de colores variados, según las estaciones.

Esta estancia la he vivido realmente en familia, en mi familia religiosa, feliz de conocer mejor mis hermanas. Una de las orientaciones del Capitúlo 2016 nos llama a » cuidar nuestra casa común» . Gracias a todas las que cuidan nuestras hermanas mayores en la casa Madre (casa San José y Santa Familia) y no son jóvenes…

En nuestros diversos lugares de misión, Dios quien nos ama gratuitamente, nos invita al cotidiano dar testimonio de su ternura, de su amor. Gracias hermanas por su apoyo con la oración que nos ayuda a fortalecer nuestra fe y nuestra presencia misionera, allí dónde estamos enviadas.

Denise Toublant, fj

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