Una celebración conmovedora en Kermaria, Francia.

El martes 21 de julio, en Kermaria, tuvo lugar una celebración para las hermanas fallecidas durante la pandémia. La hermana Agnès encontró a las hermanas Marie Andrée Serval, Marie Paule Lorgeaux y Jeannine Kernion para recoger los testimonios de ellas.

 

Agnès Miquel: ¿Es algo importante que hemos vivido en Kermaria en este día?

Sí, desde mucho tiempo esperaba ese momento para poder decir adios a nuestras hermanas quienes hicieron el gran paso. Unirse para decirles «adios» era muy importante. He sentido esta mañana una impresión de «Cuerpo Congregación», lo que me invadió. Yo misma estaba en ese cuerpo.

 

A.M. : ¿Había un visual especial en la capilla esa mañana ?

Sí, había los retratos de las 16 hermanas difuntas. Esos retratos estaban frente al altar y delante de cada retrato había una vela encendida al cirio pascual, a Cristo resucitado. Era muy emocionante y eso me ha marcado profundamente. Michèle, nuestra vice-provincial, mencionaba una por una los nombres de cada hermana mientras encendíamos las velas. «Estamos reunidas por una misa de funerales en recuerdo de hermanas fallecidas durante el período de confinamiento, del 10 de marzo al 15 de junio. A pesar de la flexibilidad de las medidas sanitarias no ha sido posible acoger a los familiares de las hermanas en la capilla, por ser demasiado numerosos, tampoco a nuestras hermanas de las comunidades exteriores. A la luz de la resurrección de Cristo creemos que la muerte no es la final de todo. Vamos a tomar el tiempo de encender las velas al cirio pascual y depositar una delante de cada retrato. Mencionaremos el nombre de cada hermana en el orden de su deceso». Eso fueron las palabras de acogida de hermana Michèle. Mientras se depositaba la vela frente a un retrato, me parecía oír la voz de la dicha hermana, o volver a ver su sonrisa.

 

A.M : ¿Qué fue lo más conmovedor para Usted?

Fue el Aleluia. Era un Aleluia festivo. Había un «crescendo» extraordinario lo que me daba la impresión de que las hermanas estaban cantando con nosotras. Se sentía la presencia de cada una en medio de nosotras haciendo el vínculo entre el cielo y la tierra.

 

A.M : ¿Porqué esa celebración tenía tanta importancia?

Era indispensable y esencial para vivir el duelo de esas partidas sucesivas y para varias de ellas, inesperadas.

 

A.M : ¿Cual fue el Evangelio elegido para la celebración?

 

Un fragmento del evangelio de San Juan: «Soy el camino, la verdad y la vida». Nuestras hermanas habían tomado ese mismo camino. He vivido ese tiempo fuerte en comunión, en un silencio profundo, un ambiente de recogimiento, en sencillez.

Tambien he apreciado mucho que en la oración universal tuvieramos peticiones de actualidad. Sí, hemos orado por nuestras hermanas difuntas, pero tambien por todas las personas victimas del Coronavirus y por el personal sanitario. La última intencíon fue llena de esperanza porque después del confinamiento el mundo no será el mismo. Tenemos el futuro delante de nosotros, nos toca inventarlo y crearlo.

 

A.M: ¿Las familias no podían estar?

 

No, pero más tarde un secundo tiempo está previsto con ellas. Las hermanas que no podían estar presentes en la capilla han podido seguir la celebración transmetida por televisor.

 

 

 

 

 

Interview realizado por Agnès Miguel, Pontivy, France

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