San José en la vida de los asociados a las Hijas de Jesús en Colombia

En la reunión de asociados hemos querido reflexionar este mes de marzo la vida de San Jose, a partir de Mt. 1, 18-24 y Lc. 2, 1-20.

 

En un primer momento se resalta, como a toda persona, sin importar su condición Dios se revela; así por ejemplo en san José, hombre común y corriente, piadoso, fiel a la ley y a la tradición judía, descendiente de David, heredero de la promesa Dios, hombre de trabajo, de valores, de fe, de búsquedas, a él, Dios le hace partícipe de su plan de salvación. Con esta certeza, el grupo que anima ayuda a entrar en el corazón del evangelio.

 

Meditando algunos pasajes, descubrimos algunos rasgos:

 

  • Decididamente dice sí al proyecto de Dios
  • Repudia a María en secreto, porque lo mueve el Amor y no la venganza o el poder sobre el otro.
  • Discierne, reconoce sus miedos y ve cómo pueden afectar su misión.
  • Lleva cabalmente su misión de Padre
  • Humilde, no por ser el padre del salvador, de recibir esa misión de Dios deja de cumplir con el culto, con las ofrendas, con sus responsabilidades como buen judío, fiel a la ley
  • Pensó su voluntad, delante de la voluntad de Dios
  • Caminó y asumió con María y Jesús la misión, aun entre incertidumbres vive en la certeza de la fe y la confianza filial al Padre

 

Después de compartir lo que dice el texto, algunas expresiones surgen en la experiencia de cada uno:

 

Cuando oro el rosario, los misterios gozosos ya no son tan gozosos, porque me nace pedir por lo hijos desaparecidos, los perdidos no precisamente en el templo, sino secuestrados, utilizados para la guerra, pienso la terrible preocupación de sus padres.

  • Aprendo de la confianza infinita en medio de las preocupaciones de padre. Hoy día son muchos los asuntos que nos preocupan de nuestros hijos, pero queremos tener la confianza en Dios.
  • Reconocemos que nuestros hijos son prestados y son a la vez un regalo de Dios, somos testigos de su crecimiento como personas.
  • Me enseña a vivir alegre.
  • Trabajar honestamente.
  • Dialogar en familia, escuchar, pensar antes de hablar.
  • Callar, reflexionar mis comportamientos.
  • Me enseña la tolerancia, el cuidar del otro, respetar su proceso de fe, de crecimiento.
  • Poner todo mi empeño en lo que asumo, en lo que se me encomienda.
  • Comprometerme con la misión, aun a pesar de mis altibajos emocionales.
  • Deseo ser testimonio para otros, no para que me admiren, sino para ser luz allí donde el Señor me lleve.
  • Hacer con alegría, paciencia y responsabilidad mis tareas cotidianas
  • Cuidar mi vocación de padre.
  • Crecer en mi relación con Dios padre, en la oración.
  • Cultivar la oración en familia.
  • Despojo de mí mismo, menos palabras y más actos.

 

Recordamos aquellos rasgos que constituyen nuestra Congregación y nuestro carisma:

 

  • Vida escondida en Nazaret, trabajo escondido, discreto, cercano a la gente.
  • Devoción que propago la madre san Carlos, al reconocer todos los favores que san José hizo a nuestra familia religiosa.
  • Construcción de la casa madre en Kermaría y su capilla de San José, lugar de devoción no sólo de las hermanas, sino de todo peregrino que allí pide la intercesión de san José.
  • Esta casa madre, lugar donde varias hermanas pasan sus días de enfermedad, piensan que si mueren allí, mueren como san José, en los brazos de María y Jesús, haciendo siempre la voluntad del Padre.
  • Confianza en los momentos de dificultad.
  • El sentido del trabajo dedicado, hecho con amor y responsabilidad.
  • Nuestros fundadores siempre nos animaron a imitar las virtudes de San José, su silencio, el cultivo de la vida interior y el discernimiento de la realidad, de nuestros sueños y proyectos.
  • Le confiamos las intenciones como hijas amadas y pedimos la intercesión por todos los niños para que él los proteja y cuide como cuido a Jesús.
  • Nuestras fundadoras y hermanas en el servicio de autoridad, siempre se han encargado de cultivar la devoción a san José por todos los medios, como gesto de gratitud y como modelo de seguimiento que configura nuestra vocación como Hijas de Jesús, según cada época de la historia.
  • Nos seguimos confiando a su protección paternal y pedimos en estos tiempos que nos regale sus virtudes, que podamos decir si y colaborar con el proyecto de Dios en nuestras vidas, como asociados deseamos seguir aprendiendo de san José y propagar más la devoción a este gran santo, patrono de la congregación Hijas de Jesús.

 

Viviana Carolina Forero Angulo HJK

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