Reconocer el rostro de Jesús en todas las personas

 

 

Hna Estelle Koffi, hj, desde Brobo, Costa de Marfil, nos comparte unas noticias del centro Madre de Misericordia, un lugar precioso por los padres que vienen de distintos horizontes y tienen dificultad en tener un ambiente adecuado y propicio para favorecer el desarrollo de sus hijos discapacitados.

 

Inicio del año escolar 2019-2020

 

 

Fue el martes 7 de octubre del 2019, en la sencillez y organizadamente. Como cada año, acogimos a los antiguos alumnos, con otros niños que vienen de otras ciudades de Costa de Marfil, del Oeste, del Suroeste o de Bondoukou en el Nordeste. Este año, son 38 niños y jóvenes de 5 a 20 años con distintas discapacidades.

 

Los antiguos alumnos, ya acostumbrados al centro, llegan mostrando una gran seguridad y una amplia sonrisa. La alegría se lee en los rostros inocentes y llenos de preguntas. Los mayores, que están en el liceo, acogen a los niños ayudándoles a instalarse. Para acoger a los nuevos, tenemos una estrategia para que tengan confianza. Algunos están acompañados por sus padres y descubren el nuevo mundo que se les abre. Algunos padres tienen a veces unas dificultades para que su hijo les deje irse.

 

 

Después de unos días, todo vuelve al orden y, apenas acostumbrados, algunos se niegan en volver a sus casas. Agrupados por dos o tres, los antiguos dan noticias a sus amigos por unos gestos, sonrisas o ademanes. Otros, sin embargo, acurrucados sobre ellos mismos, observan con prudencia los animadores y sus amigos. Después de un mes, vuelven las costumbres y los niños saben lo que deben hacer cuando llegan cada mañana al centro Madre de Misericordia.

 

Un lugar precioso para los niños y sus padres

 

Con el apoyo de la Congregación de las Hijas de Jesús, el centro hace camino. En Costa de Marfil, centros especializados como el nuestro son muy escasos y el costo de la escolaridad no está al alcance de todos los bolsillos. En Abidjan existen tres grandes escuelas para los niños discapacitados pero alumnos sobran y no pueden acoger los que son de familia modesta o pobre. En relación con el carisma de las Hijas de Jesús, poner de pie al ser humano, escuchamos los gritos de sufrimiento que se elevan hacia nosotras, gritos de esos niños como de sus padres que llegan de distintos horizontes y que no encuentran fácilmente un ambiente adecuado y propicio al desarrollo de sus hijos. Hoy, para varios de ellos, es un alivio ver a sus hijos progresar desde que acuden al centro.

 

Les damos una mano en la medida de lo posible y según nuestros medios (físicos, financieros, materiales). Al mismo tiempo, pensamos en lo que pasará a ser mañana el centro Madre de Misericordia, ya que se trata de una obra de carácter social sin fines de lucro; seguimos viviendo con dones del exterior y aportes locales, pero en cinco, diez años, ¿seguirá siendo posible? ¿Tendremos a las personas capacitadas para cuidar de esos niños y jóvenes?

 

 

 

 

Unos proyectos para el futuro

 

Los proyectos son múltiples; los que más captan nuestra atención son los de los jóvenes del liceo y de la costura.

 

El año pasado, a nuestros jóvenes sordos que están en primer y segundo año del colegio (6ème y 5ème) los asesoraron unos agentes del ministerio de los asuntos sociales. Hoy debemos constatar que esos agentes ya no están a nuestra disposición, ya que el ministerio les necesita para otras misiones. Esa nueva situación causó dificultades a los jóvenes. Para ellos, todo se juega en lo escrito y en el lenguaje de los signos. ¿Cómo darles a entender todas las explicaciones que se dan en clase sin un seguimiento regular que les permita salir a flote en sus estudios? Dos profesores de colegio aceptaron comprometerse para ayudar a esos jóvenes sordos a entender mejor lo que se les pide en su liceo. Tres veces a la semana, vienen al centro durante una tarde para una hora de reforzamiento.

 

Ese proyecto de seguimiento que desarrollamos con los niños sordos con capacidades intelectuales hace parte del proyecto de seguimiento de Madre de Misericordia para los jóvenes que terminaron su formación o llegaron a la edad-límite para seguir en el centro. Otros están dotados de una inteligencia extraordinaria y pueden igualar a los que tienen todas sus capacidades. Sentimos que nuestros jóvenes pueden avanzar en sus estudios si están bien seguidos y enmarcados. Creemos en un porvenir posible para ellos.

 

El proyecto de costura, concebido desde la creación del centro, se pensó en vistas a la formación profesional de esos jóvenes discapacitados, para ayudarles a insertarse en la sociedad y permitirles una autonomía financiera. Varios jóvenes con discapacidad pudieron obtener una máquina e instalarse por su cuenta.

 

En el trascurso del año 2019-2020, reflexionamos en vistas a dar un nuevo dinamismo a la costura en el centro, con el mismo objetivo del inicio. Para llegar a eso, hemos contratado a un segundo costurero para que segundara al primero, en el marco de esa formación. Después, en cuanto al uso del tiempo, estaremos en capacidad de multiplicar por dos las horas de formación.

 

Ese proyecto necesita verdaderamente ser realzado y actualizado para el futuro. Vislumbramos perspectivas de porvenir, pero empezamos primero por los jóvenes que están con nosotros. Tal vez algún día ¿abramos nuestras puertas a los jóvenes huérfanos, a las madres solteras, para que puedan beneficiar de los cursos de costura? ¡Nos lo dirá el futuro!

 

La visita de nuestros amigos de Marsella

 

Del 1° al 8 de marzo, nos visitaron los formadores de Francia en el marco de una semana de trabajo en colaboración con los niños y sus animadores. Fue una semana de trabajo buena y bella, llena de alegría y de compartir, con diversas actividades llevadas en común como la construcción de un lugar para los desechos, la cocina con los jóvenes, las actividades lúdicas y la fabricación de unos instrumentos de música.

 

 

 

 

 

Después de su paso, ellos nos cuentan sus impresiones y comparten así:

 

«Formadores en el Instituto Regional del Trabajo Social en Marsella (Francia), hemos sido acogidos en el seno de la comunidad de las Hermanas Hijas de Jesús con el objetivo de prestar ayuda al centro “Madre de Misericordia”, con 5 estudiantes Educadores Técnicos especializados.

 

Ese proyecto integral conllevaba varios objetivos pedagógicos:

 

  • Compartir las aptitudes de los estudiantes confeccionando juegos e instrumentos de música

 

  • Observar las prácticas ya puestas por obra por los profesionales del centro e inspirarse en ellas

 

  • Zambullirse en un contexto cultural diferente por su modalidad, el acompañamiento de niños discapacitados, políticas sociales, trabajo con las familias.

 

El encuentro y los intercambios, sea con las Hermanas, los profesionales del centro, los niños, nos aportaron mucho y volvemos a Francia ricos de esa experiencia tanto a nivel profesional como personal. No podemos decir otra cosa sino subrayar la gran disponibilidad de las Hermanas y de los profesionales, la acogida que nos brindaron y el lugar que nos dieron a cada uno de nosotros; deseamos que esos primeros lazos puedan perdurar en el tiempo.»

 

 

¡Si pero!

 

Como en sus países, también nosotras tenemos el Covid-19 en nuestro país y ¡tenemos que volver a la aldea! ¿¿¿Hasta cuándo??? ¡BUEN ANIMO PARA TODOS!

 

Hna Estelle Koffi hj

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