Jóvenes en el Mundo de Hoy

Mi llamado a la vida religiosa nace en medio de un grupo juvenil. Desde ese momento sentí el llamado del Señor y le he seguido en fidelidad como Hija de Jesús. Actualmente trabajo con la pastoral juvenil diocesana de Choluteca, Honduras. Ahora avanzamos como Iglesia hacia la jornada mundial de la juventud 2019.

La llamada de Jesús en el Evangelio de San Juan 1.38, “Vengan y lo verán” resuena en mi corazón para abrirme a una entrega total y radical. Mi llamado a la vida religiosa nace en medio de un grupo juvenil en el que participé por siete años. Desde ese momento sentí el llamado del Señor y le he seguido en fidelidad como Hija de Jesús. Actualmente trabajo con la pastoral juvenil diocesana de Choluteca, Honduras pastoral juvenil universitaria (UNICATH), pastoral vocacional y asesora en la pastoral juvenil de mi parroquia.

El Papa Francisco publicó la carta: “Jóvenes, Fe y Discernimiento vocacional” como preparación al Sínodo de los obispos de octubre del 2018. Se dirige a los jóvenes ya que a través de ellos la Iglesia podrá percibir la voz del Señor, que sigue resonando en nuestro siglo XXI.

 

Les dice:

No tengan miedo de escuchar al Espíritu, que les sugiere opciones audaces, no pierdan tiempo cuando la conciencia les pida arriesgarse para seguir al Maestro.”

Los jóvenes expresan:

  • El deseo de ponernos a la escucha de ese nuevo aire inspirador para distinguir los signos de nuestro tiempo y de ser valorados en los múltiples esfuerzos realizados.
  • El deseo de generar nuevos espacios de encuentro.

  • Pedimos una Iglesia que sea más cercana, más moderna, que se comunique con un lenguaje actual, que renueve sus maneras de anunciar el mensaje.
  • Pedimos una Iglesia que se conecte con las ideas de hoy, que no sea excesivamente moralista y que proponga una liturgia más viva.
  • Pedimos una Iglesia que no se aleje del mundo, sino que se comprometa con él proponiendo con más claridad el Evangelio de Jesús.

Algunos desafíos que encuentro al trabajar con los jóvenes son:

  • Problema de drogas, desempleo, problemas sentimentales, familiares (migración), económicos,
  • Problema de identidad, la forma de enfrentarse en la vida a nivel social con las responsabilidades que conlleva, el acompañamiento, establecer alianzas, la escucha, la dedicación.
  • Acompañar a los jóvenes es una ardua tarea

Como Iglesia nos interpelamos sobre:

¿Cómo acompañar a los jóvenes para que reconozcan la llamada del amor,

a una vida comprometida y en plenitud?

Nuestros grupos juveniles a nivel diocesano tienen dos matices diferentes, en la zona rural encontramos grupos con un número de alrededor de 25 jóvenes comprometidos en la celebración de la palabra, rezo del rosario, y todas las actividades que se realizan en la comunidad. En la zona urbana encontramos grupos con baja participación por parte de los jóvenes, máximo diez, compuestos por estudiantes, tanto a nivel secundaria y universitaria y otros trabajan. A nivel parroquial estos jóvenes tienen espacio de participación en la vida eclesial, ya sea en el consejo parroquial, en la animación de la Eucaristía y algunas actividades puntuales.

Los Jóvenes critican los diferentes ambientes en los que están: político, económico, religioso, social, etc.

Por ejemplo, dicen:

No entendemos cómo es que dicen que están generando empleo, si son 22 mil trabajadores que han perdido sus empleos, sus casas, sus niños ya no tienen educación y no tienen acceso a la salud.

A pesar de estas realidades que afectan la integridad del joven percibo que en las comunidades juveniles que hay un crecimiento en la integración, la comunión, la participación como elementos indispensables para que el joven pueda ir aportando ideas y opiniones ya que le permiten desarrollarse como persona. También se percibe el deseo de Dios, el deseo del encuentro con el otro y el deseo de encontrarse así mismo.

Las comunidades juveniles se vuelven espacios de oportunidad, de encuentro, de cercanía entre ellos, de participación social, de promoción de la justicia y de cuidado de la ecología como espacio de crecimiento humano Espiritual.

Destaco en esto el valor de los padres de familia en el discernimiento vocacional, ellos constituyen un factor primordial y decisivo en la vida de los jóvenes. Son ellos quienes acompañan, orientan, transmiten valores, creencias y son un punto de referencia. Sin embargo, veo que hace falta una cultura vocacional, que oriente a comunidades, familias y jóvenes logrando así un mayor compromiso en el discernimiento vocacional y un acompañamiento adecuado de los jóvenes.

 

Hna. Nolvia Avila hj

 

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