En cada celebración de jubileos, es importante dar gracias a Dios a través de valiosos momentos de oración y comunión que marcan la unidad de la vida comunitaria.
La alegría y el compartir que las hermanas pueden experimentar cada día gracias a su compromiso comunitario y a la participación de cada una de ellas son momentos importantes en su vida religiosa. Y esto, a pesar de la edad que tienen.
Madeleine y Laurette, quienes han hecho el gran paso hacia la Casa del Padre, son momentos de vida que hemos vivido juntas. Nos recuerdan que estamos llamadas a una vida de amor aún mayor en este Dios que es Amor. Él es nuestra esperanza.

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