En la semana santa del 27 de marzo al 4 de abril del 2026 viví en casa de las Hnas. Juanistas en Chinauta, Colombia, una experiencia Pascual, manifestada en gestos concretos de ternura y servicio a las hermanas mayores.
Ellas, más allá de los dolores propios de la edad y las tareas que ello demanda, son fieles a la misión hasta el final y eso es de admirar para las que estamos en otra etapa de la vida.

La hora de la Fidelidad en la limitación y la enfermedad
Al llegar al Hogar de religiosas mayores de la Congregación Juanistas en Chinauta , encontré rostros de hermanas llenas de ternura y acogida. Al pasar los días, se percibe un despliegue de espiritualidad hecha acción, liturgia. Escuché cantos, vi cuidar las flores, estaba rodeada de plantas que dan belleza. Sentí una espiritualidad hecha acogida, abrazos, besos, gestos como el cucharear a la Hna. enferma, orar juntas, comer juntas, escuchar, acompañar, servir, hacer silencio, practicar algunas devociones personales y comunitarias. Todo es una oportunidad para ser testigos del Dios que nos habita.

Aunque es casa de reposo, no es la hora del retiro es la hora de la fidelidad a lo esencial de lo que cada una es y así, hacer de este mundo un mundo más humano, donde reina Jesús nuestra Pascua.
Ritos de fe se vuelven terapias cognitivas-neuronales
Las prácticas comunitarias dejan gozo, son puntos de apoyo para el discernimiento, son testimonio, por ejemplo, la homilía compartida por cada hermana, la lectura del evangelio por la noche después de la cena a modo de prepararse para el día siguiente. Una hermana hace los comentarios o relata el texto con sus palabras, esto además de ser un acto de espiritualidad es toda una terapia neuronal que mejora la memoria.

También, las tareas que demanda el hogar se vuelven terapia cotidiana, vida significativa, cada hermana mayor toma una tarea, la hace con amor, una dispone la mesa, otra lava la loza, otra prepara el altar, otra recoge los blísteres de medicamentos y los tarritos vacíos. Cada una según sus fuerzas y gustos prestan un servicio a la comunidad y mejora el ambiente de unas y otras. Algunas, por ejemplo, llenan las botellas plásticas con los blísteres y el jardinero hace cercas para el jardín lo cual es un mensaje visual de belleza y cuidado de la casa común.
Mete tu dedo en la herida de mi costado, y no sean incrédulo sino creyente Jn 20, 27
Las tensiones del dolor, propios de la edad, tales como la demencia senil, la artrosis, la sordera, las caídas inesperadas, las hospitalizaciones, la negación de medicamentos en las EPS, los múltiples diagnósticos en una sola hermana entre otras tensiones de la vida en un hogar-finca se llevan de manera más sororal con:
- La apertura de las hermanas más jóvenes a cargo, ellas tejen amistad a modo de san Juan evangelista, el amigo del Señor. Por ejemplo, los vecinos, los padres vicentinos vienen para celebrar con las hermanas la eucaristía, vienen también otras hermanas o amigos-laicos para apoyar en ocasiones esta misión con amor y alegría.

- Personalidades con sentido del humor, como la Hna. Carmen, que en medio de su demencia senil le saca chiste de todo.
- La ternura de la Hna. Libia que estando en cama se deja cuidar e inspira una ternura para darle besos y abrazos suaves.
- Un personal de servicio que vive su trabajo con amor, ética, alegría, dedicación.

En la vejez, no es fácil la vida con los diversos caracteres y achaques, pero la fidelidad a lo mejor de cada una es, hacen que este momento de vulnerabilidad sea lugar donde Dios sorprende bellamente. Por ejemplo, en el vía crucis, las hermanas mayores nos sorprenden con la manera de orar con tanta cercanía por la realidad del país, de las gentes que conocen, eso es todo un testimonio el cual admiré y deseo imitar.

Como Hija de Jesús de Kermaría, pude de aprender esta semana santa, que cuando la misión se vive en relación con el Señor que envía, no importa la edad, él nos sale al encuentro vivo, alegre y resucitado. Mas allá de nuestros límites, hay lugar a la ternura, el servicio con amor y alegría y es allí que Jesús vence la muerte y vive resucitado dando sentido a nuestra vida (como nos lo dice la regla de vida # 5) a nuestra historia.
Viviana Carolina Forero Angulo, FJ
Honduras

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